Director: Roberto Girault
Guion: Olivia Núñez
y Roberto Girault
Actores: Héctor Aredondo, Rocío Verdejo, Jorge
Lavat y Daniel Martinez
Fotografía: Gonzalo Amat
Música:
Juan Manuel Langarica
Entre la ambición
y el amor
Luis Fernando Grama se
lanza por segunda vez a la contienda por la Presidencia
de México. Senador y abogado, Luis Fernando descubrió su vocación
de servir a México en la política desde muy joven,
cuando un amigo le salvo la vida en la dolorosa
memoria del temblor de 85. Un momento al que Luis
Fernando se refiere no sólo como un despertar de actos
heroicos particulares, sino la oportunidad histórica que tuvimos de conocer
el alma de México, un México solidario, generoso, fuerte y
optimista, que renació de los escombros por el valor de
muchos hombres y mujeres.
En un contexto
de contienda política, esta historia relata ese momento en que
el heroísmo se convierte en ambición y comienza a amenazar
la conciencia de la realidad y la consideración objetiva por
los que nos rodean. Tal y como lo relata la
mitología griega al referirse a la Hybris: tentación del hombre
por convertirse en dios, Ella y el Candidato es una
historia que se refiere al conflicto de un hombre que
se ve entre la ambición y el amor.
Ella y el Candidato relata también algunos aspectos propios
de la tensión y dinámica de las campañas políticas, sin
que su intención sea ahondar en ello. Devela algunos momentos
cruciales en los que un político, sobre todo un político
en campaña, se ve amenazado no sòlo por las tentaciones
del entorno que le ofrecen fama, fortuna, reconocimiento y éxito,
sino –a través de ellas- su propia condición humana que
le engaña con la posibilidad de controlarlo todo y ser
una especie de dios, haciendo perder de vista lo importante.
Un riesgo muy propio de la condición humana, que si
cede a la tentación llega incluso a ser capaz de
traicionarse a sí mismo, a la honestidad, integridad y legitimas
aspiraciones, en su intento estéril por ir “más allá” de
sus posibilidades de servir, buscando inconscientemente servirse a sí mismo
de los demás y de su posición.
Ella y el candidato refleja un conflicto humano común que
no sucede exclusivamente a los políticos. Se refiere a una
debilidad humana que conflictua al hombre y le seduce con
promesas de fama, reconocimiento o posiciones de poder. Es por
eso que todos, de una u otra manera, nos podríamos
ver reflejados en Luis Fernando. Su debate es interno y
pronto pierde objetividad entre sus anhelos legítimos -desenfocados por la
ambición- y sus principios y convicciones consolidados en el amor
a su esposa y a su familia. El problema no
está en su situación o su entorno, se produce desde
su interior cuando se ve dominado por la ambición.
Sin pretensión de contar una trama política exhaustiva
y mucho menor de descalificar a la política como oficio
y vocación de servicio, esta cinta pretende apuntalar el conflicto
humano en el que hombres y mujeres, empresarios, actores, líderes
de opinión o cualquier persona, podemos experiementar. Ella y el
candidato relata el deseo por ir más allá de uno
mismo, con el riesgo lesionar a quienes amamos y conflictuar
el entorno, pero sobre todo, con el riesgo inevitable de
autodestruirse.
Además de los evidentes valores de
producción de esta cinta del Director de El Estudiante, destaca
la solida y conmovedora actuación de Jorge Lavat, quien en
su personaje de Don Antonio, nos deja reflexión, un llamado
a tiempo a la cordura y rumbo y también nos
deja una probadita de lo que fue su carrera y
su última contundente presencia en el oficio que amaba, que
vuelve a dejar huella. ¡ Una historia entrañable y un
adiós a Jorge que no se irá nunca de nuestro
recuerdo!
Olivia E. Núñez Orellana