Mujer. Edad: 45
años. Ejecutiva de una multinacional (12 horas de jornada laboral).
Madre de familia y esposa. Prefiere la "comida chatarra", fuma
y tiene un ligero sobrepeso.
Sin necesidad de ahondar,
en esta especie de "historia clínica" de una mujer cualquiera,
puede leerse, sin mucho esfuerzo, signos de alerta frente a
una enfermedad cardiovascular.
Y es que aquella vieja idea
de que las mujeres están protegidas contra un infarto es
eso, una antigua creencia que ha hecho carrera.
Ellas,
después de los 45 años -cuando empieza a declinar la
protección del estrógeno- pueden tener más riesgos de sufrir una
enfermedad cardiovascular que los hombres; y sí la padecen, será
más grave.
Así lo confirmó Claudia Victoria Anchique, médica
cardióloga, durante el lanzamiento de la campaña Actúa con corazón,
en el Congreso Colombiano de Cardiología, que se realizó en
Cartagena.
Estrés, el colesterol alto, la presión alta, fumar,
la obesidad, la ausencia de actividad física y el uso
de algunas pastillas anticonceptivas, son considerados como los factores de
riesgo controlables. Otros, como la herencia o la edad, simplemente
no se pueden modificar.
Todo este coctel puede hacer
que haya mujeres, que aún sin cumplir los 40, ya
sufran de trastornos. Por ello, "empoderar a la mujer sobre
la salud de su corazón", dice Claudia, tal como lo
ha hecho, con el examen de senos y la citología,
es fundamental.
A la mujer hay que escucharla, aún
en otros espacios. Desde la consulta en la EPS o
en el consultorio de su ginecólogo, propone el cardiólogo Jaime
Calderón. Y debe ser así, porque las mujeres, en nuestro
medio, consultan más tardíamente.
Ellas se hacen las fuertes
y dejan pasar por alto mareos, cansancio, hormigueo de las
manos, que bien pueden ser síntomas asociados a un posible
infarto.
Algunos de ellos no se emparentan para nada
con el típico dolor opresivo el pecho, que bien se
puede irradiar a la mandíbula o el brazo izquierdo.
Con las mujeres hay que afinar la "agudeza clínica" y
ahondar en su historia, pues cada caso es diferente y
no se puede parametrizar, indica Calderón.
Esto significa, sin
el ánimo de generalizar o alarmar, que pueden existir mujeres
delgadas, deportistas, que de pronto sufren un infarto fulminante.
Por ello, si no hay antecedente de enfermedad cardiovascular, se
recomienda conocer el perfil lipídico a los 20 años, y
repetirlo en 5 años. Sí hay antecedente, se aumenta la
frecuencia.
Este examen, que ayuda a identificar los niveles
de colesterol (presencia de grasa en la sangre), sumado a
la medida del perímetro de la cintura (que no debe
superar en la mujer los 80 centímetros), así como una
historia clínica bien completa ayuda a identificar los riesgos.
Lo importante, aseguran los especialistas, es conocerse a fondo e
implementar sencillas medidas para lograr que, con la edad, su
corazón no deje de latir.
Link: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/M/mujeres_tomenle_el_pulso_a_su_corazon/mujeres_tomenle_el_pulso_a_su_corazon.asp?CodSeccion=193