La
Sra. Ana Mato. ministra de Sanidad y Servicios Sociales al
referirse al asesinato de una mujer de Roquetas de Mar
(Almería) a manos de su marido, ha utilizado la expresión
“violencia en el entorno familiar”, en lugar “de violencia machista
o de género” y claro está, los de siempre se
la han echado encima. Cuando esto ha sucedido, los malditos
complejos a los que nos tiene acostumbrados el PP han
vuelto a aparecer en la persona de la Ministra de
Asistencia a las mujeres , para decir… no se enfaden,
miren Vds. esto de los términos utilizados da igual…. ¿Pero
cómo va a dar igual Sra. Ministra?. Hizo Vd. bien
en no utilizar la expresión violencia de género; pero no
fue valiente a la hora de mantener su actitud. Claro
que es importante la terminología. En torno al término género
subyace una ideología perversa. ¿No lo sabía ud? Las feministas
del tres al cuarto, que son las más peligrosas enemigas
de la mujer, han hecho un uso y abuso interesado
de este término para legitimar lo impresentable. Claro que es
importante la utilización del término género, cuyas connotaciones daba para
escribir un libro; por eso la Página y compañía han
reaccionado como lo han hecho y va siendo hora ya
de plantarles cara.
Soy partidario
de la más absoluta intransigencia contra los crímenes que los
hombres cometen contra las mujeres. No faltaría más, en eso
estamos de acuerdo y lo mismo si es al revés.
Ello no quiere decir que tengamos que aceptar esa filosofía
feministoide que trata de hacernos ver, que todos los males
suceden porque la mujer no ha dejado de ser mujer
para convertirse en hombre. Me explico. La aspiración de la
ideología de género es hacer de la mujer un hombre,
ya que por naturaleza hombre y mujer son dos seres
asexuados, siendo la educación y el entorno cultural los que
tienen la culpa de que los veamos como seres sexualmente
diferenciados. Masculinicemos a la mujer, hagámosla en todo igual al
hombre y todos los problemas, incluidos los de violencia habrán
desaparecido. Ya lo decía esa presunta feminista. “compañeras, los hombres
son imbéciles y no pararemos hasta ser igual a ellos”
La única diferencia entre ambos es sólo de género. Los
hombres son masculinos y las mujeres masculinas y aquí acaba
todo. La consigna es acabemos con la diferencia de sexo
y así el machismo habrá desaparecido y con él también
toda represión y violencia.
Lo que
sucede es que este diagnóstico, si fuese verdadero, tendría que
haber dado mejores resultado, ya que bajo ese supuesto se
ha venido trabajando desde hace varios años y como vemos
la violencia en el entorno familiar no disminuye sino que
aumenta, lo cual es para preocuparnos y preguntarnos si estamos
en el camino acertado. Lo prudente es que cuando algo
no funciona cambiemos de estrategia. Al entrenador que no obtiene
resultados se le destituye, los planteamientos que no consiguen sacar
adelante los partidos hay que cambiarlos. ¿Por qué en la
violencia doméstica seguimos erre que erre?
Lo que voy a decir es de sentido común. Cada
caso de violencia doméstica hay que analizarlo en profundidad y
cuando los hayamos analizado todos, sacar las consecuencias pertinentes. No
tardaremos en ver así, que las causas de dicha violencia
pueden ser múltiples. Éste asunto comienza a ser estudiado con
rigor. Una vez que sepamos las causas que están en
el origen de los comportamientos violentos estaremos ya en disposición
de aplicar la terapia adecuada. ¿Por qué no se hace?
Es evidente que recurrir al
machismo haciendo de él el único responsable de lo que
está pasando, favorece a la ideología de género que tiene
en los homosexuales y en las feministas sus defensores incondicionales
y la razón, todos la sabemos; ahora bien, lo que
no se puede consentir es que por los intereses de
unos colectivos pongamos en juego la seguridad de muchas mujeres.
Yo me alegro que en los
planes del nuevo gobierno se encuentre un replanteamiento en la
terminología de la ley orgánica de medios de protección contra
la violencia doméstica; pero mucho me temo que ello no
sea suficiente hay que calar más hondo y analizar la
realidad de este fenómeno que cada vez está creando más
alarma social. Los resultados no están siendo satisfactorios. Hay que
encontrar medios de protección más eficaces y seguros. Es preciso
avanzar hasta lograr que la mujer o cualquier otra persona
indefensa sea una victima fácil para el agresor.
Ángel
Gutíerrez Sanz (Catedrático en Fílosofia)