Contra la violencia “de género”
(Por Ángel Gutiérrez Sanz, Colaborador Mujer Nueva, 2012-01-27)

La Sra. Ana  Mato. ministra de Sanidad y Servicios Sociales al referirse al asesinato de una mujer  de Roquetas de Mar (Almería) a manos de su marido, ha utilizado la expresión “violencia en el entorno familiar”, en lugar “de violencia  machista o de género” y claro está, los de siempre se la han echado encima. Cuando esto ha sucedido, los malditos complejos a los que nos tiene acostumbrados el PP han vuelto a aparecer  en la persona de la Ministra  de Asistencia a las mujeres , para decir… no se enfaden, miren Vds. esto de los términos utilizados da igual…. ¿Pero cómo va a dar igual Sra. Ministra?. Hizo Vd. bien en no utilizar la expresión violencia de género; pero no fue valiente a la hora de mantener su actitud. Claro que es importante la terminología. En torno al término género subyace una ideología perversa. ¿No lo sabía ud? Las feministas del tres al cuarto, que son las más peligrosas enemigas  de la mujer, han hecho un uso y abuso interesado de este término para legitimar lo impresentable. Claro que es importante la utilización del término género, cuyas connotaciones daba para escribir un libro; por eso la Página y compañía han reaccionado como lo han hecho y va siendo hora ya de plantarles cara. 

 Soy partidario de la más absoluta intransigencia  contra los crímenes que los hombres cometen contra las mujeres. No faltaría más, en eso estamos de acuerdo y lo mismo si es al revés. Ello no quiere decir que tengamos que aceptar esa filosofía feministoide que trata de  hacernos ver, que todos los males suceden porque la mujer no ha dejado de ser mujer para convertirse en  hombre. Me explico. La aspiración de la ideología de género es hacer de la mujer un hombre, ya que  por naturaleza hombre y mujer son dos seres asexuados, siendo la educación y el entorno cultural los que  tienen la culpa de que los veamos como seres sexualmente diferenciados. Masculinicemos a la mujer, hagámosla en todo igual al hombre y todos los problemas, incluidos los de violencia habrán desaparecido. Ya lo decía esa presunta feminista. “compañeras, los hombres son imbéciles y no pararemos hasta ser igual a ellos”  La única diferencia entre ambos es  sólo de género. Los hombres son masculinos y las mujeres masculinas y aquí acaba todo. La consigna es  acabemos con la diferencia de sexo y así el machismo habrá desaparecido y con él también toda represión y violencia.

Lo que sucede es que este diagnóstico, si fuese verdadero, tendría que haber dado mejores resultado, ya que bajo ese supuesto se ha venido trabajando  desde hace varios años y como vemos la violencia en el entorno familiar  no disminuye sino que aumenta, lo cual es para preocuparnos y preguntarnos si estamos en el camino acertado. Lo prudente es que cuando algo no funciona cambiemos de estrategia. Al entrenador que no obtiene resultados se le destituye, los planteamientos que no consiguen sacar adelante los partidos hay que cambiarlos. ¿Por qué en la violencia doméstica seguimos erre que erre?

Lo que voy a decir es de sentido común. Cada caso de violencia doméstica hay que  analizarlo en profundidad  y cuando los hayamos analizado todos, sacar las consecuencias pertinentes.  No tardaremos en ver  así, que  las causas de dicha violencia pueden ser múltiples. Éste asunto comienza a ser estudiado con rigor. Una vez que sepamos las causas que están en el origen de los comportamientos violentos estaremos ya en disposición de aplicar la terapia adecuada. ¿Por qué no se hace?

Es evidente que recurrir al machismo haciendo de él el único responsable de lo que está pasando, favorece a la ideología de género que tiene en los homosexuales y en las feministas sus defensores incondicionales y la razón, todos la sabemos; ahora bien, lo que no se puede consentir es que por los intereses de unos colectivos pongamos en  juego la seguridad de muchas mujeres.

Yo me alegro que en los planes del nuevo gobierno  se encuentre un replanteamiento  en la terminología de la ley orgánica de medios de protección contra la violencia doméstica; pero mucho me temo que ello no sea suficiente hay que calar más hondo y analizar la realidad de este fenómeno que cada vez está creando más alarma social. Los resultados no están siendo satisfactorios. Hay que encontrar medios de protección más eficaces y seguros. Es preciso avanzar hasta lograr que la mujer o cualquier otra persona indefensa sea una victima fácil para el agresor.

Ángel Gutíerrez Sanz (Catedrático en Fílosofia)

 

 
 
 
     
 
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