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| Si quieres ser un buen padre, sé un buen esposo
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| (Por Anónimo, Aciprensa,
2011-10-31)
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El último libro de Piero Ferruci,
"Nuestros maestros los niños" ya ha sido traducido a 11
idiomas. Allí él dice: "Ha hecho falta tiempo, pero al
final me he dado cuenta: la relación con mis hijos
pasa a través de la relación con mi mujer. No
puedo tener con ellos una buena relación si mi relación
con ella no es buena".
La experiencia clínica
de Ferruci le ha demostrado que "cada ser humano es
el resultado de la relación entre dos individuos:su padre y
su madre. Y esa relación sigue viviendo dentro de nosotros
como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa. La
relación entre nuestros progenitores -dice Ferruci- nos constituye en lo
que somos. Y esto es verdad también en la época
de la familia dormitorio, de los progenitores single, de la
fecundación artificial, de la manipulación genética, de los vientres de
alquiler, de los bancos de espematozoides... Un niño siente con
todo su ser la relación entre sus progenitores, sea cual
sea, la siente en sí mismo.
Si la
relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si
la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia. Si
está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será
incierto".
La conclusión entonces parece clara: si quieres
ser un buen padre, sé un gran marido. Si quieres
ser una buena madre, sé una gran compañera para tu
marido. Esto que parece simple, en la práctica no lo
es. ¿Por qué? Ferruci responde en primera persona, con gran
humildad:
"A veces he olvidado esta realidad. He
tenido demasiada confianza. Sabiendo que nuestra relación va bien, la
he dejado allí". Abandonada la relación a su propia suerte,
pronto aparecen los disgustos, las recriminaciones. Cuando un matrimonio reacciona
a tiempo y recupera lo bello de su amor, los
primeros en darse cuenta son los hijos. Y cuenta su
propia experiencia, después de una temporada en que, obsesionado por
escribir sus libros, comenzó a levantarse a las 5 de
la mañana y a pasar el día rabiando por el
ruido y las interrupciones:
"Comencé a sentirme deprimido,
algo no andaba bien. Al fin comprendí lo que sabía
pero no quería admitir. El orden de mis prioridades estaba
equivocado.
Decidí devolver a Vivien, mi mujer, un marido
que no se cayera de sueño. Después ocurrió algo sutil
y sorprendente. Mejoró la relación entre Emilio y Vivien. No
es que fuese una relación mala, pero había algo que
no me gustaba. A menudo Emilio era descortés con ella
y hablaba conmigo como si Vivien no existiera, ignorándola como
el machista más encallecido. Después lo he entendido: Emilio me
mostraba cuál era mi actitud hacia Vivien... Era yo quien
la transformaba en una sombra. Por fortuna me di cuenta
a tiempo".
¿Cómo mantener y mejorar constantemente la relación
conyugal? Este autor italiano es un gran romántIco y cree
que la fuente de amor para los esposos radica en
el recuerdo de sus mejores momentos.
"Al contrario
de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho
de enamorarse es el instante más auténtico de la relación
entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las
posibilidades se abren ante ellas, cuando tocan la esencia y
belleza del amor... Ante los ojos de mi mente desfilan
nuestros momentos más luminosos: el primer paseo juntos, la decisión
de casarnos una tarde de septiembre, Vivien que acude a
recibirme al aeropuerto un día de lluvia. el concierto durante
el embarazo de Emilio...
Todo eso es el
origen, la fuente: el lugar en que todo va bien
y es perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando
a los orígenes y beber de aquella fuente de agua
pura".
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