La pregunta está
planteada en el título. A veces se puede olvidar que,
si bien el término “feminismo” se ha tratado de adaptar
a grupos que promueven una adecuada valoración de la mujer
y su papel en la sociedad, incluso con acepciones benevolentes,
nació con el afán de superar algo que jamás ha
quedado vacío de contenido: la feminidad.
No
es necesario hablar de “feminismo” porque ni “mujer” ni “feminidad”
han perdido su actualidad y contenido. A pesar del paso
de los siglos. Originalmente, el concepto “feminismo” nació viciado de
raíz por las connotaciones ideológicas y políticas que lo gestaron.
No sin razón se pregunta la
prof. Patricia Martínez Peroni, catedrática de antropología en una universidad
madrileña: “¿Se nos ocurriría hablar, por ejemplo de “otro machismo”?
[…] No creo en la neutralidad de los conceptos, pues
creyendo que hablamos análogamente estamos utilizando conceptos equívocos para el
hombre racionalista que discurre en el puro subjetivismo. Y cediendo
en el lenguaje de manera nominalista estamos colaborando ingenuamente a
la enajenación de lo real, perdiendo los hábitos intelectuales propios
del espíritu humano”.